
Cuando me preguntan que estilo de música hago, yo siempre suelo responder que “definirse es limitarse”, dado a que a mi no me gusta encerrarme en un solo estilo, me encanta abordar muchos ritmos musicales; para mí la música es una sola y dedicarse a un solo estilo es ser reduccionista. Creo que a muchos músicos les pasa lo mismo, lo que ocurre es que son catalogados en algún estilo para poder ubicar sus discos ordenados en las bateas de las disquerías. Pero por ejemplo ¿que estilo hace Joaquín Sabina? ¿O Charly Garcia, Fito Paez o Spinetta? Ellos tres siempre fueron catalogados como rock y sin embargo cuando uno escucha sus discos se encuentra con el Tango, el Folclore, etc.
Mi amor por la música comenzó desde muy pequeño, me toco ser niño en la década de los “80” y me encantaba escuchar los cassettes de mis hermanos mayores y así me empecé a encontrar con un tal Charly Garcia que estaba en pleno auge, con un tal León Gieco y con las bandas de rock que sonaban en ese entonces, Sumo, Soda, Los Redondos, etc. Entre todos esos cassettes había uno que me llamaba la atención por su arte de tapa que era un disco dorado con la cabeza de cuatro tipos pelilargos “éxitos de oro de The Beatles”, en ese entonces y con 8 o 9 años de edad no tenia idea de que eso que tenia en mis manos era realmente de “oro”. Después en los “90” me toco ser adolescente y de repente de la nada, sin darme cuenta me encontré escribiendo canciones, no sabia tocar ningún instrumento, pero me salían solas la melodías simultáneamente con las letras. Así fue como decidí ir a aprender guitarra con una profesora de mi barrio que me enseño a tocar Folclore. Siempre fui medio vago para estudiar el instrumento, una vez que aprendí algunos acordes, cuando me ponía a practicar los ejercicios que la profesora me mandaba, me distraía y me ponía a escribir una canción.
Es el día de hoy que no me considero un buen guitarrista, sino todo lo contrario, solo uso el instrumento para acompañar mis composiciones. Después en la escuela secundaria forme una banda con mis compañeros y duramos unos 3 años juntos.
Al terminar la secundaria ingrese a
Por eso al egresar de la carrera volví a lo que ellos llaman “música popular” para abordar la música desde muchas perspectivas y no reducirme a una sola, para nadar en el inmenso mar de estilos musicales y salir a flote con un estilo personal propio.
Obviamente cuando uno habla de estilo personal propio, no puede negar las influencias de otros músicos que uno escuchó, pero que uno considere a un músico como influencia no quiere decir que tiene que sonar idéntico, o prácticamente ser una mera imitación de ese músico. Creo que eso pasa hoy con Andrés Calamaro, hay muchos clones de Calamaro dando vueltas y hay muchos Rolling Stone Argentinos. Si tengo que nombrar mis influencias estaría dos horas, voy a tirar algunos nombres pero seguramente me olvidare de muchos: The Beatles, Charly Garcia, Fito Paez, Luis Alberto Spinetta, Astor Piazolla, Jaime Roos, Atahualpa Yupamqui, Andrés Calamaro, Joaquin Sabina, Palo Pandolfo, León Gieco y muchos más.
La vida del músico, no es tan fácil, que un día se despierta y dice voy a ser músico y ya está. Yo siempre tuve que trabajar, desde muy chico mi Padre me llevaba a trabajar con el para que aprendiera su oficio de técnico en refrigeración, cosa que yo siempre deteste, pero había que ganarse el mango primero para salir los fines de semana y mas tarde para solventarme los estudios. Hoy trabajo como profesor de música en escuelas primarias y secundarias del estado.
En el año 2006 empiezo a grabar mi primer disco solista “Todos estos jardines”, gracias a los conocimientos técnicos de audio que adquirí en mi carrera lo hice en mi propia casa con mi computadora. En el 2007 lo tenía terminado mezclado, masterizado y listo para editarlo y ahí me encontré con la odisea del músico desconocido frente a las multinacionales. Los discos producidos por las empresas discográficas son, los que les aseguren grandes ganancias. La competencia en esos niveles industriales hace que no se permitan la posibilidad de arriesgar producción discográfica de contenidos que tiendan a una “cultura” heterogénea y diversa. Para la industria la música es un producto comercial, como lo demuestra el absurdo porcentaje que se lleva el músico en concepto de regalías del 2 al 10 % aprox. dependiendo de la compañía, del artista, del tipo de arreglo, etc. Y después de golpear tantas puertas que nunca se abrían aprendí esta paradoja: A la vez que esas mismas multinacionales del disco y del audio despliegan discursos contra la “piratería” invierten millones para desarrollar nuevas tecnologías que la facilitan como reproductores de mp3, grabadoras de cd, insumos vírgenes, software etc. Por eso decidí auto-piratearme, que no es otra cosa que auto-producirse, que auto-difundirse como todo músico independiente. Y subí mi primer mi disco a Internet en el 2007. “Todos estos jardines” contiene 11 canciones que abordan varios estilos, pero todavía con un sonido rockero.
En este año 2009, grabe mi segundo disco “Con la música a otra parte” con la misma metodología de auto-producción: grabado en casa y difundido por Internet.
Este disco, es totalmente diferente al anterior, es un disco acústico, desenchufado, instrumentado prácticamente con una sola guitarra acústica. Salvo en algunas excepciones, en donde aparecen el Saxo de Malena Del Cerro, el Bongo de Ignacio Frachia, Caja, Uñas y Sikus tocados por mi. Pero como verán son todos instrumentos acústicos que intervienen en muy pocos temas. La gran mayoría de las canciones están conformadas solo con guitarra y voz.
Si bien para mi la música no tiene explicación, la música se explica por si sola, toda obra de arte tiene una razón de ser y este nuevo disco tiene la suya. Como bien lo refleja el nombre del álbum me fui “Con la música a otra parte” dejando de lado amplificadores, distorsiones, efectos de sonido y todo tipo de maquillaje artificial en busca de una Música Artesanal. Y en esta idea de
Al viajar durante cuatro años consecutivos a la provincia de Córdoba, entre en contacto con muchos artesanos y sus artesanías, que abarcan desde pulseras, collares, chocolates cerveza artesanal, etc. Y ahí descubrí que en la naturaleza rustica de lo artesanal coexiste la huella de lo humano, limada y emprolijada en los productos industriales por procesos artificiales. Procesos que “supuestamente” alcanzan la perfección del “producto”. Pero esa perfección antinatural es lo que distingue un “producto industrial” de una “Artesanía”. Yo melómano enfermo, no pude evitar establecer comparaciones con la música, y en una hermosa noche en donde probé varias cervezas artesanales, tirada sin la previa pasteurización para el envasado (es decir el producto en crudo) descubrí la gran diferencia de lo Artesanal y lo artificial. Y la palabra Pasteurización me empezó a sonar bastante parecida a la palabra Masterización. Y ahí entendí que de la misma manera que una fabrica de cerveza artesanal pasteuriza de una manera muy sutil, para que la cerveza no pierda la naturaleza de su sabor, y no como las grandes fabricas industriales que le agregan un montón de productos artificiales; que hay que masterizar la música de una manera muy sutil para que no pierda la naturalidad de su sonido. Y no inflar los discos con procesos y efectos artificiales, para que luego después la gente cuando va oír música en vivo se lleve el fiasco de que suena totalmente diferente a la grabación. Como decía Luca Prodan, “si el tema esta bueno ya tiene que sonar bien con una guitarra, si necesita muchos arreglos es porque estas maquillando a una fea”
Por eso en este disco, trate de buscar el sonido más natural posible, el sonido real no artificial. El sonido natural de una guitarra y una voz, como cuando uno escucha cantar a un hombre con su guitarra en una estación, en una plaza, o debajo de un puente.
Para eso, no utilicé ningún efecto cuando mezclé y mastericé este disco, quedaron las grabaciones tal cual salieron, con alguna sutil ecualización para eliminar ruidos no deseados, pero ni siquiera le agregué reverberación, quedo con la reverberación natural del living de mi casa, en donde lo grabe. Y seguramente, nuestros oídos, acostumbrados a oír grabaciones industriales comerciales, cuando oigan este disco les va sonar un poco raro, pero no es raro, es un sonido natural, o mejor dicho Artesanal.
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