sábado, 29 de agosto de 2009

cuestión de (que tipo de) Estado

Cuando se anuncia meramente la pretensión de conformar un frente popular (como el solicitado por el PC, para una confrontación con los sectores derechistas y con la iniciativa de comprometerse con el cambio, el progreso, la independencia y la justicia social) no se logra con ello más que la negación de la metodología de intervención que el proletariado debe implantar en la praxis cotidiana. Este llamado no es más que la expresión de la pequeña burguesía en su afán movimientista hacia categorías que suenan demasiado vacías debido al carácter poco explícito y crítico de su discurso. Justamente su nula actividad crítica refleja la intención de no enarbolar un programa de lucha que verdaderamente lleve a una real justicia social. En tanto su suplica no remita a la conformación de un frente anticapitalista de los trabajadores, todo programa mínimo propuesto será en vano. La historia es registro fiel de ello.

La preocupación del PC de terminar con la teoría económica del derrame propuesta por el gobierno y converger a una nueva directiva que permita una redistribución más justa y equitativa (con o sin el gobierno), no logra desentenderse del recinto que reivindica y fortalece el populismo burgués nacionalista. Este chillido sumiso encontraría su gratificación bajo un gobierno K más fortalecido (sólo en el dialogo sobre la renta extraordinaria) frente a la Sociedad Rural y la UIA, o en la infrahumanidad otorgada por cualquier otro bonapartismo similar. Pensar que "el cambio, el progreso, la independencia y la justicia social" pueden venir de la mano de este tipo de regímenes es obnubilar el pensamiento y dejarse estrujar la idea de una sociedad más justa. Justamente, estas consignas sólo podrán verse llevadas a cabo si el movimiento obrero es quien logra eregirse como comandante de cualquier frente de disputa. Estos deseos nacionales y democráticos no pueden verse consumidos por el liderazgo de un sector o grupo (de concepción burguesa) que se desentienda de la necesidad de la instauración de una administración estatal obrera para la efectivización de las demandas de la sociedad. Sólo el proletariado, bajo la consiga de la revolución permanente, agotará las necesidades democráticas y nacionales en la implementación de su programa socialista. Por un lado en la convicción de proponer una democracia real bajo órganos representativos propios de una nueva gestión de gobierno, y, por otro lado, porque una lucha real contra el imperialismo extranjero y la burguesía local cipaya (opresores del resto de la sociedad) podrá ser efectuada por un sujeto social que imponga, en su evocación de cambio, la eliminación de clases y privilegios.

Un frente popular que no impregne en sus consignas la lucha por la revolución agraria, ni el control por parte de los trabajadores de la producción planificada frente a las necesidades de la sociedad, ni siquiera solicitando nuevos órganos de representación estatal, estará condenado a ser rehén de un tipo de gobierno y de Estado que mantenga la situación miserable con la cual se cree estar combatiendo.

Aquí, la noción de Estado, a partir de la teoría filosófica política que se logra evidenciar por medio de estas propuestas intervencionistas, está más cerca de Platón o Hegel, los cuales consideraban el rol del Estado como garante de las distintas esferas (clases) que dentro de la sociedad se manifestaban, siendo la función del mismo la de lograr la armonía y el correcto funcionamiento y relación entre los distintos extractos sociales para alcanzar, según el primero, la "Justicia", y ,según el segundo, la "Libertad".

Para estos grupos, que en algún tiempo se consideraron marxistas, la noción negativa del Estado ha quedado ya oculta en lo más recóndito de su juicio político, imposibilitada de reminiscencia alguna.

1 comentario:

Anónimo dijo...

obviamente.
el frente popular patriotico es otro acto mas para desacreditar la formacion de una organizacion obrera revolucionaria.
el PC hace tiempo que dejo de ser marxista. desde que Lenin murio.
Saludos.
Melisa