es indudable la fuerte crisis económica que estamos atravesando. Ya nada nos alerta al respecto, y varias fueron las líneas que explican día tras día la profundidad de esta catástrofe social. Esta situación de confusión, en la cual nadie sabe hacia donde esta dirigido el próximo centro problemático que significaría más trabajadores en la calle o el aumento del costo de vida que cotidianamente se sufre en carne propia, es proclive a cuestionamientos, que el propio sujeto tiende a efectuar en momentos en los cuales el asombro impresiona su campo de conocimiento; esta impresión lo coloca en el estado de revalidación de sus creencias y del campo de su autoconcepción.
las crisis capitalistas, como la que actualmente soportamos, analógicamente hablando, son como una gran epidemia que avanza sin límite alguno, intrometiéndose en cada relación social en la cual pueda colarse. Esto se confirma al registrarse la situación laboral de obreros fabriles en los cuales si no son número de las estadísticas abultadas de despidos en los últimos meses son suspendidos o sufrieron la congelación de sus salarios. Por otro lado, también la recesión económica que este año comienza su ciclo de depresión, conllevó a la desaceleración del comercio, y con esto a despidos en trabajos administrativos, y al cierre de diversos locales comerciales. Es evidente que la clase trabajadora, al negársele el contrato de trabajo (ya le fue negado antes los medios de producción) es la que sufre el desarraigo de su condición de vida, ajustándose más aún, en su flemática angustia, a partir de la ola de aumentos en tarifas de transporte como de consumo hogareño.
sin embargo, estos métodos capitalistas de abaratamiento de costos y de necesidad de recaudación, que expresan la desidia de la clase trabajadora, actúan como leves jarabes para el salvataje de los grandes capitales de producción, financiero y de servicios ligados al gobierno. Leves porque hasta el momento no hicieron efecto alguno para disfrazar la crisis inmanente. Al contrario, junto con artilugios políticos electorales, los que se proclaman como domesticadores de esta situación, intentan disuadir la atención de las masas sobre esta problemática, agudizando de esta manera el espeluznante cuadro social que hoy sobrevivimos.
ante este panorama la tarea del sujeto revolucionario es la de promover, más que nunca, el cariz de la conscientización de los trabajadores. Conscientización que es consecuente con el carácter interventor del sujeto revolucionario en el seno social, como estimulador del pensamiento crítico y del materialismo histórico como método de análisis de lo real. Por otro lado esta conscientización es congruente con la organización de los trabajadores en su lucha contra la explotación y la miseria. En los explotados la introspección se producirá en dos pasos: en primer lugar, como clarificadora de la condición factum del sujeto en tanto ser-individual y ser-social; en segundo lugar, desacreditando la falsa consciencia de verdadera responsabilidad de actos al converger al estadío en el cual la consciencia declara el carácter de explotado del individuo, y su nula libertad de acción.
las herramientas que hoy nos son ofrecidas deben ser desenvueltas en todas sus magnitudes y formas (periódicos, volantes, folletos, boletines, discurso, etc.). Por medio de ellas, en todos los contextos, la declaración suficiente para iniciar las series de conscientización en cada sujeto.
esta acción de despertar que genera el sujeto revolucionario en los sujetos alienados, es la pedagogía que la situación actual convoca para que sea efectuada. Esta operación implica una asistencia educadora en cada barrio, en cada fábrica, en cada lugar de trabajo y de conglomeración social. Frente a toda maniobra "foquista" o "petardista", la "explicación clarificada" leninista debe ser el bastión de lucha para inducir a los trabajadores los modelos para agruparse y animar una lucha en conjunto como salida a esta crisis. La convocatoria de jóvenes y adultos, hombres y mujeres, en actos, charlas, conferencias, etc.; es aquí en donde la estimulación debe tomar su rumbo hacia la constitución de asambleas y comisiones, articulando formatos de organización progresivamente avanzados según la necesidad que el conflicto social requiera.
la carencia de explicación, por parte de la palestra política-económica, ante esta situación social solicita, dentro de la masa de trabajadores, la participación de los sujetos revolucionarios para solventar dicho vacío. Es posible desplegar la instrucción no sólo a los elementos que reafirman algunas tendencias políticas confusas, sino también a los más despolitizados (siendo aquí expresa la incisión a partir de la división social del trabajo, junto a su especialización, y conllevando esto a la atomización del pensamiento). Este escenario exterioriza un discípulo general que es reproductor del capital, pudiendo serlo en su trabajo productivo como en su condición de consumidor, y por lo tanto son innumerables los casos que se presentan y en los cuales se debe actuar al respecto en esta tarea pedagógica, la cual, desarrollada por sujetos revolucionarios, se encuentra ligada al accionar del partido revolucionario que nuclea y organiza la coordinación de semejantes obras. Es por eso que esta actividad, contra toda eucrasia burguesa, no se desentiende del ansia sedicionista del activismo revolucionario. Es enteramente revolucionaria y conocedora del proceso que desenvuelve en el curso socio-político en el cual se ve inmersa.
ella permitiría desembarazarnos del pasado hostil que no posibilita presentificarnos libremente, de manera auténtica, en el ahora. Ella nos ofrece el vademecum para edificar una situación que motorice la superación de la consciencia colectiva, y haga del simple y oprimido disconformismo una plataforma que permita arrollarnos a un estadio revolucionario.
No hay comentarios:
Publicar un comentario