ante el nuevo escenario electoral y la crisis mundial en marcha, junto a las propuestas que circulan en la palestra política, es interesante la propuesta del Partido Obrero de plasmar, dentro del nuevo escenario político en el cual estamos imbuidos, una coalicion anti-capitalista contra la dominacion y la explotación.
en primer lugar, no queda lugar para duda alguna de que esta coalición no brota aromas reformistas ni centroizquierdistas porque en ningún momento se desligo de la consigna "que la crisis la paguen los capitalistas"; proposicion que conlleva necesariamente a la otra: "contra los despidos y por un control obrero" (no se separa del programa socialista de instauración de un gobierno obrero).
en segundo lugar, esta consigna permite referirse de manera extensiva, sin perder su grado de intensividad crítica, a todos los elementos emergentes que se suscitan en las denominadas "crisis modernas", es decir, en las crisis capitalistas. Con esto no sólo se denuncia, en una mera caracterización, la problemática que los trabajadores sufren en crisis de este tipo dentro de sus complejos laborales. Tampoco se denuncia solamente la crisis política a la que inexorablemente confluye la estructura gubernamental, sino que esta consigna tiene la intencionalidad, ademas, de amonestar las relaciones sociales mercantilizadas, propiamente capitalistas, que, en un estado de catástrofe económica, suelen ser percibidas de manera más clara. Cuestiones como la "alienación del trabajo", "la consciencia falsa", "la tasa de ganancia decreciente", "fetichismo de la mercancia y de las relaciones sociales bajo la sumisión del sujeto al dominio de categorias abstractas autónomas", etc., permiten abarcar la problemática capitalista no sólo desde la crisis a la cual conduce intrínsecamente sino desde su origen y su desarrollo como sistema económico-social, como un tipo de modo de producción particular.
es eficiente, desde el punto de vista objetivo, esta propuesta política en este período electoral. Sabemos, a partir de varios análisis anteriores, los movimientos de los distintos personajes candidateados y sus preferencias político-económicas a seguir en caso de abordar al poder, por un lado, o de mantenerse en el mismo, por el otro: tanto la oposición como el gobierno apuntan a salvar los capitales a costa de los trabajadores. Es por eso que hoy más que nunca la propuesta es contra toda restauracion y revitalización del capital. En ella deberán encolumnarse todos aquellos que repudian el sistema opresor y dominante; aquellos que cotidianamente sufren la ignominia permanente.
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